16 septiembre 2014

el otro lado de la cama

el lado vacío de su cama 
no está vacío. 
no lo está. 
todos lo verían vacío 
los demás, los que no saben 
los que no estuvieron allí 
los que no escucharon las risas 
ni vieron los bailes improvisados, sin música, un martes cualquiera por la noche mientras los vecinos cenaban en silencio, escuchando esas notas imaginadas que no sonaban. 
los que viven lejos, fuera, en otro mundo que no era el suyo. 
“está vacío” le dirían muy serios, puede que preocupados, mirándola de reojo, invitándola a un café de vez en cuando y entendiendo que aún es pronto, que ha pasado poco tiempo. 
“está vacío”: eso le susurrarían, con dulzura, acariciando su pelo oscuro de una forma diferente, ajena 
con sus manos extranjeras y extrañas. 
“vacío”: eso le dirían si es que a ella le diera por preguntar alguna vez 
cuando se temiera que no va a aguantar mucho más 
que no va a poder
cuando está a punto de partirse. abandonarse. 
pero ella no pregunta 
no lo necesita 
ella calla y mira el otro lado de la cama 
y a veces sonríe como lo hacía antes y otras graniza como lo hace ahora 
pero nunca lo ve vacío.

02 septiembre 2014

Para descifrar un enigma hay dos alternativas: la acumulación infinita de datos diferentes o la utilización infinita de un mismo dato. Se puede tomar una serie, cualquier serie, y ver cómo se transforma y reaparece y se reproduce. O tomar un hecho, una partícula insignificante de vida (un botón negro de nácar) y seguir su recorrido invisible en la multiplicación de los días. Un hecho, una serie: ¿en qué punto construir la relación?

Prisión perpetua, R. Piglia